Sobre mí

Libro tras libro que he leído a lo largo de mi existencia pasan por mi mente, algunos me han llenado de vida, otros son una vía de escape, un alivio a las penas que embargan el alma. La primera vez que terminé un libro, de cabo a rabo fue cuando tenía once años. Abrí, lo que sería una ventana de ilusiones para dejarme seducir por las letras, sin imaginarme que tarde o temprano se convertirían en mi oxigeno. Aquel obsequio de mi tía y su insistencia permitieron que me enamorara. Gotas de lágrimas y risas que han sido convertidas en tinta para ser absorbidas por el papel. Seguí leyendo, buscando nuevos horizontes, imaginando la continuación de aventuras, preguntándome el “¿Qué pasaría si…?” me dejé influenciar por autores, conociendo extraños mundos y siendo partícipe de historias. Supe que la ciencia no es ciencia con Jaime Alfonso Sandoval y su Club de la salamandra, junto con J.K Rowling y su mundo mágico de Harry Potter; ellos fueron la inspiración, cada vez que me sumergía en sus corazones me susurraban, sin saber qué eran esa voces. Mis propias experiencias, mi propia voz escondida en mi ser, me incitaron para que comenzara a crear y contar. 

Me sumergí en los libros de moda, traté de entender a sus autores, porque cada fragmento, cada frase leída me dejaron una marca. Desde C.S Lewis, con su mundo de Narnia escondido en un armario, pasando por El principe de Nicolas Maquiavelo, aunque debo admitir que no comprendí demasiado, no llegué al nivel pedido por la misma lectura, sin embargo, lo disfruté; los vampiros modernos con Stephenie Meyer y una versión diferente de Romeo y Julieta, la magia y la alquimia de Michael Scott. No a todos les intriga saber mucho sobre el gran alquimista, Nicolas Flamel. He aprendido un poco de arte; Dan Brown me ha llevado de la mano por el vaticano, por temas como la masoneria o incluso, temas religiosos y polemicos. Los nephilim con Becca Fitzpatrick, y el corazón roto por John Green. O bien, sin dejar de último la tierra media de Tolkien. 

Ahora, a mis veinticinco años he decidido dejarme poseer por las letras. Soy escritora, una que se ha atrevido a inmortalizarse mediante palabras. Historias que llenan de gozo, no sólo mi alma, sino de todos aquellos que han tenido la oportunidad de leerme. He tenido el placer de sumergirme en las mentes de escritores grandes, que si bien conocía de nombre, nunca antes había tenido la oportunidad de leerlos. Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Guy de Maupassant, Juan Carlos Onetti, Truman Capote y recientemente a algunos más como Ernesto Sabato, que si bien no tuve una epifanía pude comprender lo que significa realmente amar. Quizás la lista nunca termine, cada uno me ha convencido de que estoy en buenas manos y que es el camino que quiero seguir. 

Deseo llevar a los lectores a las profundidades de su propio corazón, que conozcan su espíritu. ¿Para qué son la palabras si no te harán pensar? Letras colmadas de fantasticidad que llenen de magia la vida misma, esas que me permitirán no caer en el olvido, porque en cada página queda impregnada algo de mi ser. Deseo contar mi propia versión de la historia, contar lo que comúnmente callo por temor a herir. Anhelo que los lectores me conozcan de una forma íntima, me sientan cerca cuando necesiten un amigo o compañero de aventuras. Sean testigos de la relevancia que tienen algunas personas en mi vida, lo suficiente para que sean reflejados en cada texto escrito. Quiero que disfruten mis aventuras, aprendan sobre mis errores, conozcan mis experiencias. Sean capaces de valorar cada momento que se vuelve inolvidable, aquellos que se quedan grabados no solo en un pedazo de papel, sino grabadas en el ser. Memorias que vuelvan a ser recordadas. 

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¿Qué escribo?

Por la mente me transcurre una infinidad de libros, aquellos que me llenaron de vida y me sirvieron como inspiración para desear ser escrit...