Bicolor

El diccionario define el término amistad como afecto personal puro y desinteresado. Esas dos palabras que toman relevancia: Puro. Desinteresado. Precisan con que esa simpatía debe ser compartida con otra persona que nace y se fortalece con el trato. Que nace… se fortalece. Los términos se quedan en mi mente, lo pienso mientras veo como los copos de nieve rozan las ventanas del gran salón. Ha dejado de escucharse el chisporroteo de las llamas, las que se fueron extinguiendo lentamente ocultando el murmullo del viento que sopla afuera. En la habitación más alejada, se escucha un pequeño crujido; el gato que dormía sobre una de las cómodas butacas cerca de la chimenea, se desperezó ronroneando. Algunos rayos de luz se escapan por la ventana del dormitorio, colándose por las cortinas de dosel. Había despertado con una ilusión. Deseaba que al abrir los ojos, todo fuera una pesadilla, un mal momento del que quisiera olvidarme, pero me equivoqué. Te fuiste, dejándome con un vago recuerdo; las paredes susurran nuestras aventuras esperando a que alguien las escuche, sonría y pida que las contemos una vez más.

Floki corre tras de mí, con la pelota en el hocico esperando a que se la lance, Moony sólo se mantiene en su lugar, acostada. Me cuestiono cómo es que alguien como tú, terminó siendo parte de mi vida ¿Cómo es que te convertiste en un compañero entrañable, siendo distintas pero iguales? ¿Cómo pasó? ¿Existe alguien, que te permita alcanzar los sueños, sin tener que destruir de por medio las ilusiones? Floki se acercó a mí para reclamar mi atención, me senté en el suelo, él se acurrucó en mis piernas, distraídamente acaricié su oreja negra al mismo tiempo que trataba de relajarme, y disfrutar de un gesto tan noble. Nunca creí que me tuviera tanta estima para saber cuándo necesitaba de una compañía tan amena. Moony se cansa de estar en su cojín, también quiere un poco de cariño, entre ronroneos se fue acercando a nosotros. Mi mano derecha acaricia el lomo blanco de Floki, mientras que mi mano izquierda, las orejas grises de la gata. Dejo escapar el aire que he estado conteniendo por mucho rato para sumirme en el pasado. 

¿Lo recuerdas? Bastó un saludo para que comenzara esta travesía de la que no me arrepiento. Hechizos, deportes mágicos y un chaval, el mismo que terminó siendo como la mayoría, ese que con el peso de sus acciones se transformó en el innombrable aunque debo admitir que, se convirtió en un bufón para divertirnos a ratos. Ni tú ni yo tuvimos la menor idea de sus planes para recuperarte y he de aceptar que sin él, no hubiéramos construido lo que tenemos hasta ahora. Palabras hechas en mensajes, sonidos mudados en tu voz. Anécdotas y arcanos detalles fuimos compartiendo al pasar las semanas. Aficiones, disgustos, virtudes, pero… ¿En qué ocasión exploramos los defectos? Cuando me abandonaron. Fue Alice la primera en hacerme cambiar de opinión sobre la verdadera amistad. Mi fe hecha añicos por falsas promesas, y esos fragmentos bastaron para que yo fuera capaz de salir del olvido en el que me encontraba. Siempre me he mantenido reservada ante mi pasado, por miedo al darme cuenta de que no he sido capaz de controlar esos recuerdos, porque la memoria hiere. 

Solía vivir en la soledad, no sabía cómo convertirla en mi acompañante, era un vacío que me asfixiaba. Sentía las sombras devorarme con avidez. Alice era una pequeña luz brillante, como una luciérnaga entre la noche que seguí ciegamente esperando encontrar lo que buscaba, lo que mi alma anhelaba. Una plática sencilla se fue transformando en algo más fuerte. Escuchó mis inseguridades, leyó mis pensamientos, me motivó lo necesario para lograr salir del bache en el que me encontraba. Nos acompañamos, conocí sus sueños, busqué la forma de ayudarla a luchar por sus metas, creí conocer todos sus demonios, creí poder enfrentarme a cada uno de ellos. Padres separados, una familia rota. Caminos diferentes y heridas hechas. Culpa tras culpa fueron causando dolor. Crisis y dudas existenciales. ¿Cuál era el sentido de la vida? No supe qué responder, corría por mis venas una furia contenida por ver su rendición, por ser testigo de que no tenía esa fuerza de voluntad para afrontar las adversidades. Sin embargo, me mantuve para darle lo que necesitaba. Busqué la forma de inyectarle vitalidad pero no me daba cuenta que tenía un precio, uno que me absorbía. Cargué sus problemas sobre mis hombros y su infierno se convirtió en el mío, sus demonios comenzaron apoderarse de mí.

Desgaste. Tóxico. Eso era todo en mi ser. Un daño que me ha estado haciendo para poner en duda mis esperanzas. Alice puso un abismo de distancia, el que no soy capaz de superar ni seguir. La quise demasiado para arriesgarme a caer en un precipicio. Y sólo se fue. Me abandonó. Me lastimó profundamente, aún así le abrí de nuevo mis brazos para acogerla en medio de una fisura en un lazo que nació. Seguí vagando en un camino oscuro, en ocasiones con matices grisáceos. Hasta que conocí a Anahí. Ella me ayudó a comprender las penas que embargan a Alice, me hizo saber la importancia que yo tenía en la vida de los demás, al menos de aquellos que valían. Supo apreciar cada detalle, cada sonrisa, cada palabra de aliento que solía darle, pero sobretodo supo abrir un corazón encerrado por miles de cerrojos. Creí haber encontrado en ella una compañera de aventuras, con la que podía salir a dar un paseo o sólo platicar. Todo marchaba bien, solía sentir su cariño, solía aprovechar cada abrazo dado porque decía que eran especiales. Yo era especial... o así lo pensé. Así lo creí y así lo deseaba. 

Sentimos, cada latido nos recuerda que respiramos, con problemas o sin ellos. ¿Cuál es el motivo para seguir? La vida misma. La determinación. Si caemos nos levantamos y seguimos, las veces que sean necesarias. En solitario o acompañados. Pero Anahí prefería tomar distancia, para luego desaparecer; no tomaba aquel riesgo de dejarse guiar por esos que estaban dispuestos a ir en camino con ella. Se marchó sin dejar una explicación. La iniciativa de arreglar las cosas se esfumó como el humo de un cigarrillo, pero quedando impregnada en mis recuerdos. 

Una vez. Dos veces. Una segunda oportunidad para mejorar, pero sólo sabía alejarse. Se fue, dejando una herida, una marca. ¿Quién se iba a imaginar lo que me esperaba después? Una prueba engorrosa: Minerva. Otra ocasión en la que creí que había encontrado la que cuidaría de mi alma porque dicen que la tercera es la vencida ¿No? Tenía en mi mente que estaría cada vez que yo cayera, y en un comienzo así fue. Compartimos risas y aventuras, deseosas de que no tuvieran un final. Creamos lazos llenos de envidias secretas y redes de hipocresías. Cegada por haber encontrado a alguien con quien pudiera compartir mis anhelos pero caí en la trampa, la misma que me iría consumiendo lentamente. Tuvimos un sueño. Deseábamos que los demás conocieran nuestras andanzas a través de las palabras. Yo tenía un don, el de hechizar las letras. Era mi fuente de esperanza, la forma que encontraba para mantenerme en una realidad llena de matices. En ningún momento pensé que todo se derrumbaría. Mi corazón, hecho de piezas de lego que tomó sin pedir permiso para arrojarlo contra un muro, con la frialdad y maldad existentes. Destrozando todo, una nueva toxicidad corría por mis venas. Las manecillas del reloj se fueron convirtiendo en reproches por no haber sido lo que ella quería. Reclamos. Esos que te obligaban a bajar la cabeza y a ceder. Un vínculo roto era el resultado de una dolorosa batalla. Se perdieron derechos, dejaron de pertenercerle en el instante en que se dejó consumir por el egoísmo; los trazos de tinta en la piel comenzaron a perder significado, a ser un recordatorio. Todo empezó a ser dudoso para terminar siendo probablemente un error, el mismo que me estaba dejando una enseñanza. ¿Qué somos ahora? No sé, no tengo idea si podremos seguir escribiendo aventuras. Y ahí apareciste tú, para fortificar mi ser al escuchar mis sollozos y secar mis lágrimas. Quejas tras maldiciones, golpes tras tropiezos porque quise rendirme, quise dejar de creer pero me levantaste y me motivaste a seguir con la magia. Tenía las intenciones de desaparecer, ser olvido, pero no lo permitiste; fuiste demasiado contundente, dura. Escuché lo que tenía que oír, lo necesario para obtener fuerza de voluntad. Fuiste mi tabla a la que pude asirme en medio de la tempestad, la luz para alguien condenado a la oscuridad.

Los minutos corren, las horas pasan, decido abrir mi corazón y tú decides entrar en él; despojas mis temores y con valentía tomas la batuta y te quedas. Me aconsejas, me alientas, aprendo de ti y te conozco lo necesario para querer entregar mi vida por la tuya. Tu sabiduría logra llenar el vacío, deja de doler cada punzada y ahora cada suspiró tiene un motivo. Lograste mantener mi naturaleza intacta con cada palabra. No espere que el tiempo transcurriera para tenderte la mano y devolverte el favor. Te levanté, te reforcé. Te escuché, te abracé a distancia pero lo suficiente para que me sintieras cerca. Fui dura, fría, necesitabas aprender para ser mejor, porque para tí, rendirse no es opción. Quise darte el cariño necesario, en aquella vez, cuando sufriste de un corazón roto. No fue fácil, pero fui capaz de ayudarte a pegar cada trozo; logré que sanara para que funcionara de nuevo, porque un corazón que siente te recuerda que es un corazón que vive. Nuestra historia es la del león y la serpiente, de cómo rompieron toda regla impuesta por la naturaleza para convivir de cerca sin perecer. Un mamífero, un reptil, que se hicieron daño en algún punto para que el felino rugiera y la víbora se alzara para demostrar que no existe debilidad alguna, sólo la que uno quiere que sea así. 

¿Has olvidado nuestro día? No lo creo, porque fue justo cuando te conocí, cuando todo dejó de ser ficticio para ser real. Tenía tal entusiasmo en abrazarte y dejarte sin aire… un sueño hecho realidad. No sé por qué, pero accediste en ir al zoológico conmigo, cuando pudimos haber hecho otra cosa más interesante; vimos a los animales y nos detuvimos en las jirafas, tu animal favorito. Después fuimos a comer pizza. Un plan muy tradicional pero nuestro, algo que no repetiría con alguien más que no seas tú. Te reíste de mis mufafadas hasta que te dolió el estómago. Es posible que nadie más lo entienda pero somos el claro ejemplo de que el rojo y el verde se combinan perfectamente, porque no todos los leones son estúpidos ni todas las serpientes son malvadas. Tu astucia ha deducido la transparencia de mi persona, no existen secretos ni mentiras. Cada preocupación la sabes, cada problema lo solucionas con inteligencia; te convertiste en la persona con la que me gustaría compartir mi tiempo y los momentos más importantes en mi vida. Quiero que seas parte de cada logro obtenido, estés detrás del éxito de mis sueños y seas esa historia de la que nunca me canse de contar.

Ha pasado tanto desde que comencé a surfear en las olas de la añoranza; Floki y Moony siguen acurrucados en mi, acariciándolos. Apenas soy consciente de lo que estoy haciendo, sus respiraciones están en armonía. Mis audífonos vibran al reproducir All shall be well de Radnor & Lee. Los escucho una y otra vez, una forma sutil de perderme entre tanta nostalgia.

Era extraño, pero sentía que no estaba en el presente, sino que estaba viajando en un limbo, entre tantos instantes y momentos. Mi corazón afligido me retorna a mi realidad de tu ausencia. En esta ocasión comprendo que tenías la razón. Seguí unos instantes más, sentada en el suelo con ambas mascotas siendo ya consciente de todo, de mis errores y de mis añoranzas. Por instinto, reconozco ese característico sonido de tus pisadas; me levanto tan rápido como me lo permiten las criaturas, apenas abro la puerta cuando ya tengo encima a Max. Mi bestia favorita, ese perro canela que me ha acompañado por años. Ya no corre con tanta velocidad como solía hacerlo pero todavía tiene fuerza suficiente para poner sus enormes patas encima de mi y tirarme al piso, mientras me babea la nostalgia. Alcé la cara y sigues ahí, de pie, observándome en el instante en que Floki salió corriendo hacia donde estás, dejando sus huellas en la nieve tras de sí. Me embarga mi espíritu herido, reconozco mis fallas, y sé que estuvo mal. Me aproximo a ti con temor. Siento una opresión en el pecho, la misma sensación que había experimentado justo después de que todas esas personas me abandonaron, una pena que me aplastaba el corazón y los pulmones.

—Yo… —Las lágrimas brotaron, incapaz de impedirlo, ardientes primero y luego heladas se deslizaban por mis mejillas; no tenía sentido alguno fingir que no lloraba, las dejé resbalar, apreté mis labios con la vista fija en la gruesa capa de nieve. 

—Mírame —susurraste enfadada. Temblaba aunque no sabía si de miedo o de frío, no podía darme el lujo de que te fueras una vez más.

—Astrid… perdóname, no pretendía arruinar esto, yo… —alzaste la mano impidiendo que dijera algo más, quizás no pretendías oír un discurso bien elaborado.

—Es la última Emma, la última que estropeas todo. Me importa un bledo que no te guste la navidad —no tenía otra opción más que poner la mejor cara posible. Una sonrisa tímida e inocente, a veces resuelve todo.

—Ya, enserio perdón —volví a repetir con arrepentimiento en mi voz

—Sigo sin creer lo que hiciste 

—Y yo menos… te fuiste —susurré dolida. Pusiste los ojos en blanco, ese gesto que tanto conozco, algo tan de ti. Tomaste mi mano y la apretaste con fuerza. Importaba que estabas de vuelta —Es más, te tengo una sorpresa —exclamé emocionada

Antes de que protestaras, entré a tomar mi sudadera, mi bufanda y guantes para salir de nuevo. Había comenzado a nevar, tomé tu mano para llevarte atrás, donde te quedaste con la boca abierta. Un enorme árbol de navidad, lleno de escarcha y nieve estaba en medio del jardín, adornado por esferas de colores pero entre ellas, las rojas y verdes resaltaban con luces, que a pesar de ser una mañana clara se podían ver de manera estupenda la luz que irradiaban; debajo se encontraban algunos obsequios, grandes y pequeños, con moños y sin ellos. 

—¿En serio? —preguntaste anonadada

—Muy en serio 

—¿Y volverás a arruinar la navidad? —cruzaste los brazos, era evidente que todavía estabas resentida 

—Ya me disculpe contigo —suspiré dolida y cansada

Astrid estaba poniendo algunos adornos en el árbol de navidad; ya había puesto unos cuantos en el resto del lugar, mientras yo rebuscaba en las cajas. Aburrida, observé con detenimiento las esferas tan brillantes. Lancé una al aire atrapándola a tiempo antes de que cayera al suelo. Floki y Max mostraron interés en el juego que de inmediato se acercaron a mí, moviendo el rabo emocionados y felices. En una de las cajas, me encontré una pelota de goma. La lancé hacia el patio y ambos canes salieron corriendo tras de ella. Floki fue más hábil atrapándola, regresó feliz para que se la pudieran aventar de nuevo. Lo hice mientras seguía jugando con la esfera y ayudando de vez en cuando a Astrid; Max intentó aprovechar el descuido del pequeño para atrapar la pelota, que terminó una vez más en las oscuridades de los adornos. La batalla por obtenerla produjo un choque dominó, las cajas cayeron con un sinfín de esferas de colores. Pedazos de vidrios esparcidos en el suelo, y el árbol desplomándose.

—No quería que un simple juego terminara mal —volví a disculparme

—¡Quemaste el árbol! —gritaste con obviedad y furia en tu voz —¡quedó hecho cenizas! por suerte no incendiaste la casa —me respondiste muy duramente, a punto de regañarme otra vez 

—Pero te lo estoy compensando ahora —volví a poner una sonrisa inocente —¿Por qué no lo aceptas y lo olvidas? —pregunté. Tu ceño fruncido fue cediendo poco a poco —¿Sabes? No pretendo que de la noche a la mañana olvides mi travesura pero sí que recuerdes, que eres mi compañera y mi cómplice en este viaje que se llama vida. Una persona con la que puedo hablar de todo: filosofía, amor, galaxias, muerte, vida… o simplemente no hablar de nada. No. No puedo permitir que te vayas. 

Si tropiezo te recostaras a mi lado, esperando pacientemente a que decida ponerme de pie, tendrás palabras de aliento que me infundirán ánimo. Y si la caída supera mis fuerzas, tú me levantarás. Habrá caminos diferentes pero quiero que sepas que estaré para ti siempre sin importar hora o día. No compartimos la misma sangre pero ya eres mi hermana, la misma que elegí para compartir lo más importante. Mi alma gemela. Sonreíste ligeramente, tus ojos se llenaron de agua pero sé que escuchar esto te hizo bien. Te convertiste en la cura para tanta toxina devastadora que deterioraba mi espíritu, una pieza faltante, hecha de amor puro, la que necesitaba para seguir creyendo. Eres mi 11:11, un deseo de que te quedes en mi vida, que no te vayas... Sin duda, eres el ejemplo de que el verdadero amigo es aquel que desnuda tus miedos para mantener tu esencia, el que cuida tu alma para sacar la mejor versión de ti.

Misión cumplida

El ministerio de magia de Francia había preparado un baile para dar la bienvenida a los funcionarios alemanes, con motivos de mantener la cordialidad entre ambas naciones. Sería un evento importante. Todos los departamentos tenían que asistir, en especial requerían la presencia de los aurores y los miembros del departamento de cooperación mágica internacional. A Galilea Malfoy no le había agradado del todo ir a esa fiesta llena de políticos, y temas que no le interesaban; se le hacía algo demasiado aburrido, pero le fastidiaba más que su plan de ir a un lugar con más ambiente se hubiera ido por la borda. Sus compañeros y ella habían estado planeando irse a embriagar a un bar después de estar en misión en misión. Los meses de papeleo y trabajo se habían incrementado, y cuando pensaban realmente tener un respiro, surgió aquel evento importante al que no tenían permitido faltar. 

Galilea Malfoy era una bruja de sangre mestiza, y para la ocasión había decidido ponerse un vestido rojo que combinaba perfectamente con su piel blanca. Su cabello castaño lo llevaba más ondulado de lo usual, y lo llevaba suelto. Hizo acto de presencia con su jefe, se alejó después de intercambiar los saludos cordiales correspondientes. Buscó con la mirada a sus compañeros mientras tomaba una copa de vino de una bandeja que llevaba un elfo y esperó a que alguno apareciera, pero el único que lo hizo fue Eddie Blake. Al verlo, se quedó boquiabierta. Llevaba una túnica azul oscura, que hacía juego muy bien con sus ojos. Se quedó observándolo, se veía más guapo que en otras ocasiones. Su traje de gala lo hacía verse realmente atractivo. Debía admitirlo, estaba teniendo pensamientos bastante comprometedores, que agradecía mucho ser muy diestra en oclumancia. 

—Te ves espectacular esta noche —alagó el chico al notar la mirada de su compañera 

—Tú tampoco estás para nada mal 

—¿Quieres que te traiga otra copa? 

—Estoy bien 

—¿Segura? —preguntó con una mirada penetrante. Ella negó con la cabeza sosteniéndole la mirada —¿Qué tal, si…? 

—¿Qué? —preguntó enarcando una ceja, un gesto provocador 

—¿Te gustaría… —se aclaró un poco la garganta —¿Te gustaría irte a otro lugar? 

—Sí, sería mejor que esto —por alguna extraña razón, sintió un vuelco en el corazón. Tomó la mano que le ofrecía el chico y salieron sin ser vistos, todos estaban tan sumergidos en el evento que nadie notó su ausencia. 

—Mi departamento —susurró mientras acortaba la poca distancia que había entre ellos —Espero que no te incomode —negó con la cabeza, Eddie la atrajo hacia él besándola apasionadamente. Galy lo correspondió. El chico fue llevándola poco a poco a la habitación sin despegar sus labios con los suyos; su mano fue recorriendo su espalda bajando lentamente el cierre del vestido ajustado que traía la joven. 

—Eddie… —un suspiro se escapó de sus labios. Lo besó con mayor intensidad, despeinando su cabello oscuro. Empezó a quitarle desesperadamente el traje de gala, pero tenía demasiados botones. 

—Maldita sea, Blake. ¿Te pusiste un traje de gala o un candado? —refunfuñó mientras le desabrochaba al fin el último botón. 

—Lo siento, pero si hubiera sabido que esto pasaría, te juro que no me lo pongo —continuo besándolo y quitándole el resto de la ropa 

—¿En serio, por qué llevas tanta ropa? —repuso Galy frustrada 

—Así son los trajes de gala. 

—Los odio —continuo besándolo —aunque admito que te veías guapo pero te prefiero sin ropa — susurró de manera seductora en su oído. Eddie sonrió aún más mientras despojaba por completo del vestido. Tardaron poco en caer desnudos en la cama. 

El chico la besaba sin prisa saboreando cada parte de su cuerpo. Galy disfrutaba cada caricia que recibía; a pesar de que lo estaba disfrutando, el chico quería más. Necesitaba estar dentro de ella. Sin dejarla de besar, se acomodó entre sus piernas. Sintió como formo una sonrisa en sus labios. Dejó de besarla para verla directo a los ojos y entró en ella. Gimió de inmediato cerrando los ojos por unos segundos 

—Otra vez —susurró Galy después de tomar un respiro 

[***]

El jefe de aurores había convocado de inmediato a una reunión en calidad de urgencia. Había surgido un problema, y estaba por asignar a los que irían de misión. Entre Eddie y Galy sólo se lanzaban cierta miradas provocadoras, cada uno se encontraba en cada extremo de la mesa. Aparentando escuchar sobre lo que tenían que saber en caso de ser elegidos para viajar. No habían notado que la reunión había dado por concluida hasta que el resto de sus compañeros, se fueron levantando uno a uno arrastrando las sillas, lo que hizo que salieran de su trance. 

—Mucha suerte —oyeron que decía su jefe y caminando hacia la puerta de la sala de juntas 

Eddie le hizo un gesto para que lo siguiera, la chica salió detrás suyo sin dirigirse la palabra. Entraron en la oficina del chico sacando su varita para trabar la puerta. Tomó entre sus brazos a una sorprendida Galy y la empezó a besar vehementemente acorralándola contra la pared. 

—Blake... estamos en el cuartel —apenas fue capaz de resistirse 

—No me importa —contestó entre besos a la par que sus manos le levantaban la falda. 

— ¿Quién eres y dónde está el auror que cumple las reglas? 

—Tú tienes la culpa…— la besó — esta falda… —otro beso —tus piernas… 

— ¿Rompiendo las reglas del cuartel, Blake? —Eddie asintió sentándola en su escritorio, aún con la falda levantada hasta la cintura, y quitándole lentamente las bragas con sus dedos —Sabes que a mí siempre me ha gustado romper las reglas —dijo seductoramente desabrochando y bajándole el pantalón —Deberías llamarme más seguido a tu oficina —respondió entre jadeos 

—Blake ¿puedo pasar? —alguien estaba tocando la puerta interrumpiendo 

—Demonios —soltó asustado. 

—No... termina —dijo Galy rodeando sus piernas en la cintura del chico.


—¡Un momento! —gritó Eddie mientras la chica soltaba una risita coqueta. 

Blake aumentó sus embestidas mientras ella despeinaba su cabello y mordisqueaba su oído. Al parecer eso lo excitaba aun más, así que no tardó mucho en terminar. De inmediato, Eddie se subió el pantalón mientras le entregaba a Galy sus bragas para que se las pusiera. Una vez que se cercioraron que todo estuviera en orden, dejó pasar a su compañero. 

—Te traje unos papeles 

—Gracias— respondió nerviosamente y con la frente perlada de sudor 

—Es mejor que los revises bien —Caminó hacia la puerta de la oficina y justo antes de salir, volteó a ver a Eddie. 

—Abróchate la bragueta del pantalón —Blake se abrochó la bragueta inmediatamente, y justo cuando el auror cerró la puerta al salir, Galy soltó una carcajada por la situación. 










































La magia de la pluma


La saga de Harry Potter es una una heptalogía de novelas fantásticas escrita por la autora J. K. Rowling, considerada una de las sagas más importantes de la historia. Siendo su primer libro, La piedra filosofal publicado en 1997. Se describen las aventuras del aprendiz de mago y hechicería Harry Potter durante los siete años que pasa en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Además que se centra en la lucha que tiene con el mago oscuro Lord Voldemort.

Siendo un día en 1990, mientras que Rowling viajaba en tren de Manchester a Londres, la idea se formó en su cabeza. En 1995, Harry Potter y la piedra filosofal estaba terminado y el manuscrito fue enviado a diversos agentes. El segundo agente al que acudió, se ofreció a representarla y enviar su manuscrito a Bloomsbury Publishing. Después de que ocho editoriales rechazaron el libro, Bloomsbury ofreció a Rowling un adelanto para la publicación. Rowling terminó el libro el 11 de enero de 2007 en el hotel Balmoral, en Edimburgo, donde escribió un mensaje debajo de un busto de Hermes que reza: «JK Rowling terminó de escribir Harry Potter y las reliquias de la Muerte en esta habitación (652) el 11 de enero de 2007.» Sin embargo, Rowling declaró que el último capítulo del séptimo libro (el epílogo) lo escribió «en más o menos 1990». En junio de 2006, Rowling anunció que este capítulo había sido modificado, dado que un personaje «se salvó» y otros dos que anteriormente sobrevivían a la historia, ahora morían.

31 de octubre de 1981. Noche de Halloween, el mago oscuro y líder de los mortífagos Lord Voldemort, acudió al Valle de Godric. Tras asesinar al matrimonio Potter, intenta acabar con la vida del pequeño Harry utilizando la maldición asesina, la que termina volviéndose contra sí mismo. El cuerpo de Voldemort resulta destruido, mientras que al pequeño sólo con una cicatriz con forma de rayo en la frente, resultado de dicha tragedia. Siendo el único superviviente de dicha maldición y el único que derrotó al mago oscuro convirtiéndose en «el niño que vivió». En la madrugada del 1 de noviembre, Rubeus Hagrid, un semi-gigante deja al bebé bajo indicación de Albus Dumbledore, al cuidado de los únicos parientes vivos que le quedan: los Dursley. Los que intentarán esconder su herencia mágica, sin embargo, la víspera de su undécimo cumpleaños, Harry tiene su primer contacto con el mundo mágico cuando recibe cartas del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, las que son entregadas por lechuzas, aunque su tío Vernon impide que pueda leerlas. Al no recibir respuesta, Hagrid decide buscarlo para decirle a Harry que existe un mundo mágico y un mundo «muggle» y ha sido invitado a asistir al colegio. A partir de ese momento, Harry pasa la mayor parte de su tiempo en Hogwarts, donde vive muchas aventuras relacionadas con el segundo ascenso al poder de Voldemort, que continúa con sus planes de dominar el mundo mágico y eliminar el mundo muggle. 

Harry Potter y la Piedra Filosofal es el primer libro de la serie, fue publicado en inglés el 30 de junio de 1997. A su décimo primer cumpleaños, Harry debe empezar sus estudios en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, tras descubrir que es un mago. De la mano de sus amigos, Ron Weasley y Hermione Granger, descubrirá que lord Voldemort mató a sus padres y que anda tras la búsqueda del elixir de la vida.

Harry Potter y la Cámara de los Secretos fue publicado originalmente el 2 de julio de 1998. Antes de empezar su segundo curso, Harry empieza a darse cuenta que alguien no quiere que vuelva a Hogwarts. A pesar de ello, vuelve al colegio mágico para descubrir la historia de la misteriosa Cámara Secreta, cuando alguien la ha vuelto abrir 50 años después causando una serie de daños a diversos alumnos. 

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban fue publicado el 8 de julio de 1999. Sirius Black ha escapado de la prisión de Azkaban para matar a Peter Pettigrew, mientras el mundo mágico piensa que quiere asesinar a Harry.

Harry Potter y el Cáliz de Fuego fue publicado el 8 de julio de 2000.. La novela fue ganadora del Premio Hugo a la mejor novela. Harry Potter ha sido elegido para participar en el Torneo de los tres magos, el cual termina con el resurgimiento de Voldemort.

Harry Potter y la Orden del Fénix fue publicado el 21 de junio de 2003. Voldemort ha resurgido, el mundo mágico se niega a creer que esto es cierto, empezando por el Ministerio de Magia. Este nombra a Dolores Umbridge como la Suma Inquisidora de Hogwarts, para vigilar los movimientos de Albus Dumbledore, quien ha tomado la decisión de resurgir a su propia resistencia para luchar contra el mago tenebroso.

Harry Potter y el Misterio del Príncipe el 16 de julio de 2005. El mundo mágico ha aceptado el retorno del mago oscuro. La gente ha nombrado a Harry como el elegido, mientras que él regresa a Hogwarts para cursar su sexto curso para toparse con un antiguo libro de texto de pociones lleno de anotaciones y recomendaciones firmadas por un misterioso príncipe. Al mismo tiempo, recibe clases particulares por el propio director, Albus Dumbledore, que le hace conocer momentos del pasado de Voldemort, para así enseñarle lo que son los horrocruxes, objetos elementales para lograr su victoria. 

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte publicada en inglés el 21 de julio de 2007, cerrando la serie que duró una década. Voldemort finaliza su acenso al poder y logra dominar el Ministerio de Magia. Harry y sus amigos deciden no asistir a su último año en Hogwarts, para salir en la búsqueda de los horrocruxes restantes. Finalmente, se lleva a cabo la batalla de Hogwarts, entre la Orden del Fénix, alumnos y profesores del colegio y Voldemort y los Mortífagos. La novela finaliza con un epílogo que cuenta el futuro de los personajes supervivientes 19 años después del enfrentamiento, mostrando que cada uno de ellos ha formado sus vidas.

La saga de Harry Potter es mundo completamente creado por Rowling, que a tan poca edad y con un talento inigualable, comenzó a disfrutar de la escritura y de las aventuras que dejaba su imaginación con historias fantásticas. Sin duda cada detalle pensado y escrito son fascinantes. La línea de lo real y lo ficticio es totalmente delgada, logra crear un ambiente en el que realmente crees en lo que estás leyendo. En medio de sirenas, dragones y lechuzas nos hace desear recibir nuestra carta para asistir a Hogwarts y poder convertirnos en magos y brujas, ir al callejón Diagon y ser elegidos por una varita. Mientras nos sumergimos en el mundo nos vamos descubriendo a nosotros mismos, aceptando nuestras propias habilidades para poder ser elegidos en la casa correspondiente. Un Gryffindor, la casa de los valientes; aquellos que son capaces de enfrentar sus miedos. Los Ravenclaw donde te demuestra que la inteligencia no solo viene de los libros, sino que el conocimiento no es malo en sí sino el uso que se hace de éste. Los Slytherin, los que sí bien son ambiciosos, también nos demuestra la lealtad que pueden tener para proteger a los suyos. Finalmente, los Hufflepuff, esos que no les importa el qué dirán. 

A lo largo de las aventuras de Harry podemos ver un mundo lleno de experiencias, que nos hace sentirnos identificados con cada uno de los personajes. La autora no sólo tuvo la delicadeza de definir a los villanos, sino que tuvo una habilidad para demostrarnos, como bien dice el personaje de Sirius Black que “el mundo no se divide en gente buena o mala, todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros” Nos enseñó la mejor forma de darnos cuenta que la vida no es blanca ni negra, sino que está llena de una gama de claroscuros y grises, siendo cada uno dueño de su propio camino. Al pasar los siete libros podemos notar que uno de los elementos más apreciado de la saga es el valor que Rowling le da a la amistad, de igual manera nos anima a ser auténticos, plasmar nuestros sueños y ser feliz con pocas cosas resaltando valores como la austeridad y la humildad tan olvidados hoy en día en una sociedad que asocia la felicidad al consumismo. Siendo el Espejo de Oesed, que refleja los deseos más íntimos de aquel que se ve reflejado en él y que por ello tiene el peligro de hacer que la persona quede perpetuamente observando una fantasía. 

Sin duda, al terminar de leer la saga crece un sentimiento de gratitud hacia la misma autora, por haber enseñado a creer, y en su mayoría, a todos esos lectores que comenzaron a leer jóvenes, por haberles dado la mejor infancia. Una serie de libros que demuestra la unión que existe entre aquellos fanáticos, personas que aprendieron a tener un cariño a una historia que ha cambiado la vida de muchos. Valores inculcados y fortalecidos. Demuestra el valor del significado de la amistad y la lealtad, que la valentía no se define por las aventuras vividas y llenas de acción sino por saber enfrentar, no solo a los enemigos sino a los amigos. Un tema tan áspero como el elitismo o clasicismo que muestra en la forma de los magos que se creen mejores que los magos nacidos en familias no mágicas, insultados como sangre sucia. Sin importar la distancia ni de dónde venimos, los colores que portamos, ser un Gryffindor o un Slytherin, un Ravenclaw o un Hufflepuff no importa, sino aquellos lazos que se forman. Lazos de hermandad irrompibles y familias hechas. Personas que terminan siendo parte importante en la vida, leones y águilas, serpientes y tejones. La enseñanza que nos deja el miedo, que es expresado de forma diferente en cada ser humano y que es necesario aceptarlo, convivir con él e incluso reírse de aquello que les trastorna. Nos da a conocer el significado del sacrificio, el reír hasta el último momento, el luchar sin importar el final. El éxito comercial de Harry Potter es una historia que tiene todos los elementos de convertirse en un nuevo clásico, que ha hecho que muchos niños y jóvenes adquirieran la afición por la lectura. En realidad esta saga ha encandilado no solo a los más jóvenes, sino a muchos adultos que también se han dejado llevar por la magia de la saga, en la que indiscutiblemente todos nos podemos sentir identificados y a la vez rememorar las más fantásticas aventuras solo con abrir las páginas de estos libros. 

Unidad. Tolerancia. Amistad. Valor. Lealtad. Amor. Sin duda, el universo mágico será inolvidable, una promesa que se define en un Juramento Inquebrantable. Gracias J.K. Rowling por haber compartido la magia.

Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas… 

El navío de las aguas misteriosas

La literatura fantástica es uno de los géneros narrativos basado en los elementos de fantasía, los cuales se pueden agrupar otro subgéneros como el terror, la ciencia ficción o la gótica. Cualquier relato en que se puedan participar fenómenos sobrenaturales y extraordinarios, criaturas inexistentes o magia se consideran parte de la literatura fantástica. Algunos autores románticos, como E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, cultivaron el género, otorgando a sus relatos fantásticos un terror psicológico. 

Al hablar de Edgar Allan Poe, nos referimos al maestro universal de la literatura fantástica y de terror, lo cual sólo escribió una novela a lo largo de su vida, y nos referimos a “Las aventuras de Arthur Gordon Pym” Publicada en 1837 siguiendo con la tradición de los clásicos libros de aventuras y viajes del siglo XIX. Nos regala una narración de acontecimientos oscuras y terroríficos, inspirado por la exploración de la Antártida, presentándonos a un protagonista intrépido, ávido de conocimiento, que decide embarcarse como polizón en un ballenero. Una historia de misterio, terror, fantasía y una forma de ciencia ficción.

Nantucket, una isla del estado de Massachusetts, en Nueva Inglaterra, cuyas costas acogieron una importantísima industria pesquera y ballenera donde comienza la historia de Arthur Gordon Pym. Un joven con espíritu aventurero se embarca  clandestinamente como polizón en el barco ballenero Grampus, el barco del padre de su amigo Augustus con la intención de tener un viaje a Europa, sin lograr imaginar lo que le aguardara. Las cosas se van complicando, luego de una serie de intrigas, el navío sufre un motín. En medio de una tormenta, naufragan y los sobrevivientes deben recurrir al canibalismo para sobrevivir mediante un sorteo: la elección de la paja más corta, con tal de decidir quién debía morir.

Después de varios acontecimientos, logran ser rescatados por la goleta Jane Guy, capitaneada por William Guy cuyo principal objetivo era investigar las zonas inexploradas cerca del polo sur. Cruzando una barrera de hielo y descubriendo una extraña isla habitada por salvajes de piel negra. Una serie de trampas e infortunios, la tripulación queda reducida a los mismos sobrevivientes, que se mantienen con vida. Finalmente logran hacerse de una canoa con la que se lanzan a la mar en donde encuentran una irresistible corriente que los empuja hacia el sur, hacia el polo con un final más inesperado.

A través de los pensamientos de Pym, y las situaciones dramáticas y desesperadas que vive, el autor hace que la historia vaya internándose en los terrenos de lo fantástico y de la ciencia ficción. Es sabido que Edgar Allan Poe era un gran aficionado a la criptografía, y algunos símbolos hallados por Pym añadirán aún más intriga a la historia. El viaje al polo sur alberga un continente desconocido, con una cultura aborigen que permanecía ajena al resto del mundo, con una fobia irracional al color blanco y que se asienta en una misteriosa isla de cuya fauna, flora y otras maravillas inauditas hace el autor una exhaustiva relación.

Una novela extraña, envuelta en misterio ya que al comenzar el libro, es el propio Gordon Pym quien en una carta al lector, narra su entrada en contacto con el escritor bostoniano, el cual se interesó por los hechos vividos en los Mares del Sur y más allá. La odisea de lo macabro era algo que no esperaba el protagonista al embarcarse como polizón en el Grampus. Escondido en la bodega, es sordo y ciego a todo aquello que ocurre en los niveles superiores y tras días de sed y padecimiento, descubre que su vida no va a cambiar para bien. Tras muchas experiencias y desgracias que ponen en riesgo su vida, se interna en parajes prodigiosos de los mares antárticos, hasta que sufre una sobrecogedora revelación con la que culmina la historia. Motines, tormentas, naufragios, salvajes tribus y los ocultos misterios del inexplorado e inhóspito polo Sur. Un relato emocionante y terrorífico donde el autor maltrata a su protagonista haciéndole pasar pruebas durísimas situaciones desbordantes, entre las cuales se incluye escena de canibalismo y que logra sumergir al lector en un obsesivo mundo, con un final abierto y surrealista. El autor lograr enrarecer la atmósfera con detalles macabros y una sensación de constante fatalidad, de tensión que subraya el contacto con lo raro. El Grampus primero y el Jane Guy después, ambos navíos, condenados a la exploración, enfrentándose a un mundo extrañamente conocido y hostil.

La novela está compuesta en dos partes. En la primera parte de las aventuras se cuentan las peripecias de Arthur junto con sus amigos Augustus y Peters bajo el nombre de Poe con la pretensión de hacer pasar la narración por invento, lo que demuestra que el autor es un maestro en este tipo de narración como terror y que sabe poner una atmósfera de angustia. La segunda parte relata el viaje fantástico a la Antártida, los descubrimientos en el Polo Sur y cómo era posible que un barco se adentrará allí. El protagonista del relato concluye con una carta comentando que ha decidido unir todas sus aventuras y publicarlas. Al final del relato surge una nueva voz, la que se supone es la de un editor que nos habla de la muerte de Pym, muerte que deja inconcluso el famoso final del relato. 

Narrada en primera persona, carece casi de diálogos como nos acostumbra el autor. En todo momento nos hace saber en dónde se encuentra cada personaje y su entorno. Incluye fragmentos relatados a modo de diario o cuaderno de bitácora y los giros argumentales van de la mano con los pensamientos y sensaciones del propio Arthur, convirtiéndose en un cronista de una fantástica odisea, con un ambiente de siniestro. Controvertida, extraña y enigmática de su autor, contándose entre los excelentes títulos de tema marinero, junto a Manuscrito encontrado en una botella, La caja oblonga y Un descenso al Maelström. Una novela de aventuras de tipo episódico, centrada muy directamente en el intrépido protagonista que le da título, personaje que encontraría eco posteriormente en las obras de Robert Louis Stevenson. 

El libro, en realidad, es la crónica de un viaje, que transcurre por los cauces del crudo realismo para terminar en aventura de irresoluto cariz fantástico. Las peripecias marítimas del señor Pym, a pesar de la innatural sucesión de momentos pavorosos, de situaciones inmersas en el más puro horror humano. El autor logra convertir la narración en una serie de episodios macabros y morbosos: encierros claustrofóbicos, tormentas devastadoras, barcos cargados de cadáveres, hambre y sed… muestran un realismo poco usual, un aire de veracidad al que sin duda contribuyen las continuos referencias documentalistas. Es el mismo escritor quien parece dar la clave del misterio. Incluido como personaje de la novela, dice de él mismo que nunca llegó a creer en esta última parte del testimonio del señor Pym. El interés que despierta esta historia es tan intenso con un anhelo por continuar con las aventuras del experto en supervivencia.

En esta obra, Poe a bordo del Grampus, lleva a los lectores por su desenfrenada imaginación a regiones mentales y literarias que nunca antes había hollado. La fantástica peripecia se desborda en manos del autor, tanto que apenas da respiro al lector entre secuencia y secuencia. Pero el caso es que este libro ejerció más influencia de la que cabría esperar, por ejemplo en el "Moby Dick" de Herman Melville o en algunas obras de Julio Verne "La Esfinge de los Hielos," Charles Baudelaire "Viaje a Cythera" o H.P. Lovecraft que se valió también de esta novela para crear, en 1931, la que se considera su obra maestra En las montañas de la locura. 

Edgar Allan Poe logra presentar la historia tomando un recurso bastante utilizado en la literatura: el escritor se presenta como el editor de una obra escrita por un tercero y que ha llegado a sus manos, una historia redactada en primera persona por el protagonista que convierte en alucinante el final. Los auténticos aventureros del siglo XIX van dejando cada vez menos rincones del mundo por descubrir, pero Edgar Allan Poe consigue encontrar en la Antártida un rincón para un Mundo Perdido, una Tierra Hueca. Sin duda "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" es una novela de ciencia ficción, una novela de aventuras donde el autor logra que el lector sea suspicaz, dejando al criterio de cada uno para darle la credibilidad y veracidad correspondiente. Te muestra a los personajes, a cada uno cómo se enfrentan con una despiadada realidad, de cómo el mismo protagonista está constantemente al borde de la muerte.

Una obra que te lleva a lo más fantástico y que te ínsita a seguir leyendo, con un final abierto para cada lector. 







Escribir

¿Qué escribo?

Por la mente me transcurre una infinidad de libros, aquellos que me llenaron de vida y me sirvieron como inspiración para desear ser escrit...