El ministerio de magia de Francia había preparado un baile para dar la bienvenida a los funcionarios alemanes, con motivos de mantener la cordialidad entre ambas naciones. Sería un evento importante. Todos los departamentos tenían que asistir, en especial requerían la presencia de los aurores y los miembros del departamento de cooperación mágica internacional. A Galilea Malfoy no le había agradado del todo ir a esa fiesta llena de políticos, y temas que no le interesaban; se le hacía algo demasiado aburrido, pero le fastidiaba más que su plan de ir a un lugar con más ambiente se hubiera ido por la borda. Sus compañeros y ella habían estado planeando irse a embriagar a un bar después de estar en misión en misión. Los meses de papeleo y trabajo se habían incrementado, y cuando pensaban realmente tener un respiro, surgió aquel evento importante al que no tenían permitido faltar.
Galilea Malfoy era una bruja de sangre mestiza, y para la ocasión había decidido ponerse un vestido rojo que combinaba perfectamente con su piel blanca. Su cabello castaño lo llevaba más ondulado de lo usual, y lo llevaba suelto. Hizo acto de presencia con su jefe, se alejó después de intercambiar los saludos cordiales correspondientes. Buscó con la mirada a sus compañeros mientras tomaba una copa de vino de una bandeja que llevaba un elfo y esperó a que alguno apareciera, pero el único que lo hizo fue Eddie Blake. Al verlo, se quedó boquiabierta. Llevaba una túnica azul oscura, que hacía juego muy bien con sus ojos. Se quedó observándolo, se veía más guapo que en otras ocasiones. Su traje de gala lo hacía verse realmente atractivo. Debía admitirlo, estaba teniendo pensamientos bastante comprometedores, que agradecía mucho ser muy diestra en oclumancia.
—Te ves espectacular esta noche —alagó el chico al notar la mirada de su compañera
—Tú tampoco estás para nada mal
—¿Quieres que te traiga otra copa?
—Estoy bien
—¿Segura? —preguntó con una mirada penetrante. Ella negó con la cabeza sosteniéndole la mirada —¿Qué tal, si…?
—¿Qué? —preguntó enarcando una ceja, un gesto provocador
—¿Te gustaría… —se aclaró un poco la garganta —¿Te gustaría irte a otro lugar?
—Sí, sería mejor que esto —por alguna extraña razón, sintió un vuelco en el corazón. Tomó la mano que le ofrecía el chico y salieron sin ser vistos, todos estaban tan sumergidos en el evento que nadie notó su ausencia.
—Mi departamento —susurró mientras acortaba la poca distancia que había entre ellos —Espero que no te incomode —negó con la cabeza, Eddie la atrajo hacia él besándola apasionadamente. Galy lo correspondió. El chico fue llevándola poco a poco a la habitación sin despegar sus labios con los suyos; su mano fue recorriendo su espalda bajando lentamente el cierre del vestido ajustado que traía la joven.
—Eddie… —un suspiro se escapó de sus labios. Lo besó con mayor intensidad, despeinando su cabello oscuro. Empezó a quitarle desesperadamente el traje de gala, pero tenía demasiados botones.
—Maldita sea, Blake. ¿Te pusiste un traje de gala o un candado? —refunfuñó mientras le desabrochaba al fin el último botón.
—Lo siento, pero si hubiera sabido que esto pasaría, te juro que no me lo pongo —continuo besándolo y quitándole el resto de la ropa
—¿En serio, por qué llevas tanta ropa? —repuso Galy frustrada
—Así son los trajes de gala.
—Los odio —continuo besándolo —aunque admito que te veías guapo pero te prefiero sin ropa — susurró de manera seductora en su oído. Eddie sonrió aún más mientras despojaba por completo del vestido. Tardaron poco en caer desnudos en la cama.
El chico la besaba sin prisa saboreando cada parte de su cuerpo. Galy disfrutaba cada caricia que recibía; a pesar de que lo estaba disfrutando, el chico quería más. Necesitaba estar dentro de ella. Sin dejarla de besar, se acomodó entre sus piernas. Sintió como formo una sonrisa en sus labios. Dejó de besarla para verla directo a los ojos y entró en ella. Gimió de inmediato cerrando los ojos por unos segundos
—Otra vez —susurró Galy después de tomar un respiro
[***]
El jefe de aurores había convocado de inmediato a una reunión en calidad de urgencia. Había surgido un problema, y estaba por asignar a los que irían de misión. Entre Eddie y Galy sólo se lanzaban cierta miradas provocadoras, cada uno se encontraba en cada extremo de la mesa. Aparentando escuchar sobre lo que tenían que saber en caso de ser elegidos para viajar. No habían notado que la reunión había dado por concluida hasta que el resto de sus compañeros, se fueron levantando uno a uno arrastrando las sillas, lo que hizo que salieran de su trance.
—Mucha suerte —oyeron que decía su jefe y caminando hacia la puerta de la sala de juntas
Eddie le hizo un gesto para que lo siguiera, la chica salió detrás suyo sin dirigirse la palabra. Entraron en la oficina del chico sacando su varita para trabar la puerta. Tomó entre sus brazos a una sorprendida Galy y la empezó a besar vehementemente acorralándola contra la pared.
—Blake... estamos en el cuartel —apenas fue capaz de resistirse
—No me importa —contestó entre besos a la par que sus manos le levantaban la falda.
— ¿Quién eres y dónde está el auror que cumple las reglas?
—Tú tienes la culpa…— la besó — esta falda… —otro beso —tus piernas…
— ¿Rompiendo las reglas del cuartel, Blake? —Eddie asintió sentándola en su escritorio, aún con la falda levantada hasta la cintura, y quitándole lentamente las bragas con sus dedos —Sabes que a mí siempre me ha gustado romper las reglas —dijo seductoramente desabrochando y bajándole el pantalón —Deberías llamarme más seguido a tu oficina —respondió entre jadeos
—Blake ¿puedo pasar? —alguien estaba tocando la puerta interrumpiendo
—Demonios —soltó asustado.
—No... termina —dijo Galy rodeando sus piernas en la cintura del chico.
—¡Un momento! —gritó Eddie mientras la chica soltaba una risita coqueta.
Blake aumentó sus embestidas mientras ella despeinaba su cabello y mordisqueaba su oído. Al parecer eso lo excitaba aun más, así que no tardó mucho en terminar. De inmediato, Eddie se subió el pantalón mientras le entregaba a Galy sus bragas para que se las pusiera. Una vez que se cercioraron que todo estuviera en orden, dejó pasar a su compañero.
—Te traje unos papeles
—Gracias— respondió nerviosamente y con la frente perlada de sudor
—Es mejor que los revises bien —Caminó hacia la puerta de la oficina y justo antes de salir, volteó a ver a Eddie.
—Abróchate la bragueta del pantalón —Blake se abrochó la bragueta inmediatamente, y justo cuando el auror cerró la puerta al salir, Galy soltó una carcajada por la situación.
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