A Mariana Sánchez
“Me molesté aquella vez que no querías contarme lo que te pasaba, porque aunque yo tuviera problemas, tú estabas mal. Escuché como te caías a pedazos mientras tratabas de decirme lo ocurrido.” La nota de voz terminó de reproducirse, aquel mensaje de audio tenía bastante tiempo de haber sido recibido. Aquella chica fue invadida por la nostalgia que evocaba los recuerdos, escuchar la voz de su musa provocaba en ella sonrisas y lágrimas. La poeta, una persona con paciencia que parece no tener límites, introvertida y tímida, y que por puro ocio releía u oía de nuevo las conversaciones que tenía con su mejor amiga. Le costaba vaciar el chat, la cantidad de imágenes, videos, memes, stickers, audios incrementaron con el pasar del tiempo. Deslizó el dedo entre los mensajes destacados, reprodujo la pista: “Eres para mi, una persona confiable, una persona que se preocupa por los demás; alguien a quien le importo, alguien que me quiere y que me va a decir la verdad, aunque a veces te cueste trabajo, porque la verdad duele y tú tratas de que yo esté bien. Eres una buena amiga, sensible, con tacto y una persona que es inmensamente leal, y que puede escucharte si necesitas ser escuchado, ayudarte si necesitas ser ayudado. Has estado para mí.”
Pausa. Los pensamientos se arremolinaron en la mente de la poeta, la nobleza era una virtud que la caracterizaba, sin embargo también era una de sus debilidades. Su abuelo le enseñó a hacerse responsable de cada acto, a cumplir con cada promesa realizada, es por ello que su palabra tiene valor. “Eres alguien irreemplazable, tú no eres para nada imprescindible, porque tú eres una amiga que necesitas que esté ahí. Eres muchas cosas.” Sin duda, Mariana lograba recalcar cada virtud suya, aunque también era aceptada por aquel lado oscuro que tenía: la indiferencia en situaciones de dolor, la frialdad y apatía de un corazón que se cansó de esperar. Su amistad había surgido de una espontaneidad, cuando a la poeta le comenzaron a gustarle los libros, le llamó la atención escribir su propio final de la historia, así que con el tiempo se dejó sucumbir ante la escritura. Siendo fanática de Harry Potter, surgió la idea de crear una historia en donde sus amigos y ella fueran los protagonistas. “Soy de la mejor casa, del glorioso Salazar Slytherin,” mientras que ella pertenecía a la casa de Gryffindor. “Quisiera ser como Severus Snape, tener esa habilidad de poder controlar las emociones, porque eso es lo que a veces te impide llegar a la grandeza, así que si me debo describir diría que soy, hasta cierto punto, egoísta, y muy difícil de conmover mi corazón.”
La poeta negaba con la cabeza, sabía que Mariana mentía, su corazón no era tan complicado de conmover, y menos aún con el oficio al que se dedicaba. Una escritora y la otra una futura politóloga o política, sin duda era alguien a quien le gustaba la acción, hacer cosas para cambiar al mundo y en ocasiones, eso generaba un perfecto equilibrio entre ambas. Esa frase tan característica de Sirius Black “¿que sería la vida sin un poco de riego?” se había vuelto su mantra, a veces suele ser impulsiva, aunque gracias a la influencia de su mejor amiga, ya se toma el tiempo para pensar las cosas antes de actuar. “Me gusta pensar que algo de mí se está quedando en ti, también me gusta pensar que aprendo mucho de ti y aunque no hago las cosas como me dices, lo tomo en cuenta. Estás en cada una de mis decisiones, gracias por nunca irte. No sé qué hice para que sigas siendo mi amiga, a pesar de ser muy rara; como te lo dije desde un principio: jamás te voy a dejar ir, no podrás deshacerte de mí.” Ese miedo irracional al abandono que tiene la poeta no se ha ido degradando, sino ha tomado mayor fuerza; aunque ella es demasiado aventada, Mariana es lo contrario: “Sé aprovechar las oportunidades, como en la película de La sociedad de los poetas muertos, Carpe diem. Al final soy inteligente, astuta y perspicaz. No soy manipuladora como tal, pero si quiero que las cosas salgan como deseo. Siempre debo ganar.“
Tantos mensajes, tantas conversaciones nocturnas, buenos momentos, pero no fue ni ha sido fácil para ninguna de las dos. La poeta siguió recordando, su dedo continuaba deslizándose entre las notas de voz, hasta llegar a una en particular: 9 de abril. Después de haber pasado un mes y dos semanas sin saber nada de Mariana, aquellos miedos a la soledad que ya radicaban en ella retomaron intensidad, esa necesidad de querer hablar con alguien. Pasaron por su mente diversas personas pero ninguna comprendía lo que estaba sintiendo; necesitaba alguien con quien quejarse y que no actuara como juez, fue en ese momento cuando comprendió, por más que buscara, no iba a encontrar a nadie como su amiga. Es ese alguien que la deja despotricar contra el mundo, ser grosera hasta sus propios límites, la deja derrumbarse y le permite creer que es bueno rendirse cuando no es así. “Yo siento justo lo mismo por ti. No encuentro nadie que sea como tú eres conmigo. Y no encuentro a nadie en el mundo con quien yo sea como soy contigo. Me gusta como somos.” Había respondido Mariana sin titubear, con sinceridad.
Después de haber conocido la soledad, el dolor, la poeta se volvió aún más comprometida con los lazos que forma, en especial aquellas que tienen mayor relevancia en su vida. Es alguien que puede estar en todo: “Yo sé que tú vas a estar y siempre, para muchas cosas; para lo bueno, lo malo, lo triste, lo divertido. Para cuando creo que no hay para donde ir más, yo sé que vas a estar ahí de todas las maneras posibles porque yo lo haría por ti, sin dudarlo sería lo que tú necesitaras que fuera porque te amo.” Escuchar de nuevo eso le cautivaba el corazón, había detenido la nota de voz, necesitaba respirar. “Has estado y no es fácil, yo sé que no hago las cosas fáciles para los que son mis amigos, y menos para los que son como tú. Lo complico bastante y quiero darte las gracias porque no te vas nunca. Me haces más fuerte de lo que yo creo que soy, cuando creo que no puedo lograrlo, tú estas ahí diciéndome algo muy bonito y diciéndome que si puedo, siempre te acuerdas de todo, eres demasiado especial.” Ambas siendo tan iguales pero demasiado diferentes, como polos opuestos que sin duda se atraen de alguna manera.
Mariana es la mejor amiga de la poeta, esa hermana de corazón que eligió para acompañarse en esta vida. Confidentes que se han sabido demostrar amor a pesar de no verse seguido, han estado en esos momentos difíciles, en los momentos buenos.“Soy una persona directa y brutalmente honesta, no me ando por las ramas, nunca me quedo callada, digo lo que pienso. Soy muy sincera, te digo lo que necesitas escuchar. Tus logros son lo máximo para mí, si te tropiezas, te voy a levantar, y si no me recostaré a tu lado hasta que quieras hacerlo.”
32073 mensajes de texto, 9538 notas de voz, 876 fotos, 397 stickers, 49 videos... dos personas que se aman, que se complementan. Una historia que se sigue escribiendo, la poeta no se quiere ir y tampoco permitirá que ella se vaya. Porque es justo SU POETA, porque en cada verso vivirá eternamente, y porque nunca se encuentra a una persona dos veces. Eso es ella y Mariana, son alguien que logran sacar la mejor versión de cada uno. Aquello que les hace mucho bien.