Canuto

La voz de la muerte
entre el viento susurró,
y a mis oídos llegó.
El augurio de tragedia
retumbó en mi corazón.

Ante la negrura sucumbí,
las estrellas titilantes brillaban
con el pasar de mi moto.

El valle del valiente Godric,
ante mis ojos surgió,
el encanto Fidelio roto
y su casa en mil pedazos quedó.

Familia que llamé amigos,
mi compañero entrañable
de aventuras y risas
sin vida en el suelo lo encontré.
El amor de su vida, la pelirroja Lily
y el brillo de sus ojos extintos..
Dos almas rendidas
ante la noche el sueño eterno.

Fidelidad corre por mis venas,
firmeza en mi carácter,
con osadía busqué al culpable.
Lo llamamos amigo,
bajo nuestra protección vivió,
y un merodeador era.

Su nombre resuena en las calles,
resuena en mi mente.
Colagusano, no lo olvidaré.
Acorralado contra el miedo,
varita en mano nos enfrentamos.
Mentiras de su garganta salieron,
al compás que su varita danzó.

Rugidos, destrucción,
cadáveres y sangre.
Inocentes avasallados por el silencio,
y la culpa en el aire se respiraba.
Ni de la nada ni de humo,
lo vi desaparecer.

De rodillas rendí,
el ciervo asesinado,
el lobo perdido en olvido,
la rata huyendo, un vil cobarde
y el perro enjaulado,
perecimos en la tragedia.

Clamé inocencia y traidor me llamaban,
en el tiempo, mi humildad perdí
y venganza deseaba en la locura,
Peter Pettigrew llamaba en sueños.
En un chucho me transformé,
y en el pasado viví.

La noche nos llamó,
el aullido de lunático,
el recuerdo de cornamenta
y las pulgas de canuto se unieron.
Los merodeadores estaban de vuelta.

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