Tus pasos se los llevó el viento,
la puerta está suspendida,
y por la ventana entra
el olvido del adiós [...]
[...] Dios mueve sus piezas
y al Diablo dejamos el juego
para descender al infierno.
Los demonios no saben callar,
susurran en el oído, gritan en la oscuridad,
y los hilos mueven cuando quieren.
[...] Sin ti, el viento ha borrado
las hojas de tu andar con
el último beso que muere de esperar.
[...] De recuerdos se hace la poesía
y el poeta intenta con desesperación
vagar en la curva del olvido.
Pobre poeta que busca exorcizarse
y convertirse en una rara mutación
para encontrar la salvación.
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