Esa persona amada sabe como herirte, sabe de la distancia y el vacío en tu interior acompañado de una duda existencial. Buscas mantener una llama interna, con un deseo ferviente de no ser extinguida. El profundo viento va llenando ese hueco, avivando el recuerdo de nuestra tierra, la melancolía procedente del saber algo de alguien, o esa posibilidad de no volver a verla, con un temor si no regresa a nosotros. Saudade es la presencia de la ausencia. Un anhelo de algo, el afán del recuerdo, del cual será difícil de volver a experimentar. Ese profundo estado emocional donde se mezclan las tristezas y los afectos para dejar un sabor agridulce de lo lejano, aunque la esperanza se mantenga a nuestro lado. Un sentimiento capaz de recoger al mismo tiempo, el recuerdo dichoso pero al igual doloroso, ese punto de encuentro entre la alegría de la memoria y la tristeza de la ausencia.
Ese estado de ánimo derivado de la soledad para trascender de el, para tomar consciencia de la importancia de esa persona y de cada momento en nuestra vida. Tener en claro. Nada será igual al instante pasado pero quedan las vivencias compartidas, una felicidad a través de los artistas porque al sentirla, vamos más allá para recordarla y sentir el pesar, porque es imposible recuperar esa sensación placentera. Es sentir la vida con cada poro de nuestra piel y aprender a valorar el entorno. Cada instante, un detalle, esa persona la cual logra despertar ese estado emocional entre la pena y la felicidad. Saudade. Este sentimiento mientras escribo, el dolor mientras siento amor, de la apariencia y hasta del abandono.
Tu me harás deprimirme!!!
ResponderBorrarCreo que estoy lo suficientemente enamorada y feliz para ya no deprimirme :)
ResponderBorrarEn cambio yo estoy lo suficiente deprimida para escribir cosas tristes
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