Hoy día, la noción de género gótico sugiere un inmediato referente: cierto tipo de literatura que tiene como tema lo macabro y que se desarrolló con bastante profusión a lo largo de los siglos XVIII y XIX. En campo literario, el adjetivo gótico se comenzó a emplear por una simple asociación de ideas con su uso en otro ámbito, el de la discusión estética y artística: los textos que conocemos como góticos suelen desarrollarse en siniestro castillos, ruinas de abadías, criptas y catedrales, de manera que la identificación con el término arquitectónico era muy obvia y directa. Lo gótico se convirtió en sinónimo de bárbaro, de manifestación de una época oscura y salvaje que acabó con las glorias de la cultura grecolatina y precede al renacimiento artístico del trecento italiano. La literatura gótica inglesa es uno de los pocos géneros que parece tener una clara fecha de nacimiento; los estudios sobre el tema parecen coincidir en señalar la obra de Horace Walpole “El castillo de Otranto (The Castle of Otranto, 1764) como la primera novela gótica. En 1820, fecha en que se publica el título considerado epígono y canto de cisne del género, la espléndida novela de Charles Robert “Maturin Melmoth, El Errabundo” (Melmoth The Wanderer) Montague Summers, con su libro “The gothic quest” y Devendra P.Varma con “The gothic flame,” fijaron esos cincuenta y seis años como el margen cronológico en que el género se desarrolló, alcanzando su apogeo y fue solapado después por otras tendencias. En esa etapa se distinguen tres corrientes: la histórica, la del terror y de la del horror.
La separación entre lo gótico del terror (o gótico sentimental) y el del horror (o schauer-romantik) tiene base un ensayo teórico escrito por una de las novelistas clave del género, Ann Radcliffe en donde distingue entre terror y horror como dos formas de afrontar el relato siniestro:
[El terror y horror son tan opuestos entre sí, que el primero expande el alma y despierta las facultades dormidas hacias las esferas más altas de la existencia; el otro, contrae, la congela y la aniquila por completo. Ni Shakespeare, ni Milton y sus ficciones, ni el señor Burke en sus ensayos han considerado el horror como origen de lo sublime, mientras que todos coinciden en señalar al terror como su verdadera fuente.]
Es el cuento más célebre de E.T.A Hoffmann, publicado en 1817 en sus Cuentos nocturnos, siendo el cuento representativo del autor del género del romanticismo negro, conocido como literatura de terror gótico durante el siglo XIX.
El cuento relata la vida de un joven, Nathaniel, quien está traumatizado por la muerte de su padre, ocurrida durante su niñez. A pesar de estar comprometido, se enamora de un autómata construido por Coppelius y un cómplice. La creación, vacía y con mecanismos extraños de locomoción en su interior, pero bella en el exterior. Nathaniel cree que éste es real. Será el objeto de culto y veneración del él. Amor y fascinación por el objeto mecánico que lo llevará al descubrimiento del truco, trasladandolo a la locura y muerte “romántica”
Se plantea el concepto que lo ordinario y común puede volver siniestro y estremecedor cuando lo elemental se hace extraño. El terror se plantea cuando el hombre de arena ocupa la realidad suplantando lo que es normal; posiblemente el tema principal sea la búsqueda de la creación y la propuesta romántica se convierta en una crítica al cientificismo de la época, haciendo cuestionable la condición humana respecto al concepto de sensatez y locura.
El pueblo blanco.
Es un relato de terror escrito por Arthur Machen y publicado en 1904 en la revista Horlick's Magazine. Uno de los mejores cuentos de terror que relata la historia de dos hombres que discuten sobre la naturaleza del mal. El debate finalmente deriva en la inquietante revelación de un manuscrito: El libro verde.
Este libro prohibido, en realidad es el diario de una joven bruja y el cual, contiene los secretos más antiguos de la magia ceremonial, así también como invocaciones a viejas criaturas mitológicas. Poco a poco, el pueblo blanco se transforma en un relato apasionante acerca de la brujería. Contiene gran parte de mística y misterioso, el lenguaje secreto de Aklo capaz de otorgarle poderes inconcebibles a quien posee los conocimientos necesarios para articularla.
Este relato te hace pensar en lo que no ves, y que la sugestión es peor que ver algo horrible; no es necesario escribir sobre fantasmas, Machen demuestra que lo terrorífico es encontrar la maldad en cosas cotidianas y aparentemente buenas. Inspirado por su origen celta, habla sobre aquellos maleficios y poderes malignos invocados por esa gente pequeña, forzada a vivir en las entrañas de la tierra, donde todavía practican sus infames ritos sacrificiales.
El grabado.
Es un relato de fantasmas del escritor inglés M.R. James publicado en la antología de 1904: Historias de fantasmas de un anticuario.
Narra la historia del señor Williams, un conservador de un museo en Oxford que recibiendo la recomendación de adquirir un dibujo, un viejo grabado y corriente con características excepcionales, decide examinarlo para toparse con que la ilustración cambia constantemente, mostrando a una misteriosa criatura que se acerca poco a poco a una vieja mansión en el fondo.
Una de las curiosidades principales es que el espíritu que habita en la pintura sólo aparece dentro del objeto maldito, repitiendo una y otra vez su tragedia en esa diminuta geografía. A medida que vamos siendo parte de la narración, consideramos que lo que estamos leyendo pueda ocurrirnos en cualquier momento, ya que aquellos seres hacen su aparición lentamente.
Damos por hecho la existencia del ser fantasmagórico al estar en estado de tensión y credibilidad, de la mano del autor nos conduce para que el miedo lo vivamos de una forma paulatina y silenciosamente, que seamos capaces de sentir e imaginar las escenas para que finalmente, se desvele el desenlace y la realidad convierta al grabado en una historia de venganza inquietante
Una voz en la noche.
Cuento de terror del escritor inglés William Hope Hodgson, publicado en la edición de noviembre de 1907 de la revista Blue Book Magazine. Tiempo después sería editado en la antología de 1914: Hombres de aguas profundas.
Relata un extraño episodio marítimo en donde nos remonta a la época en que la gente no conocía toda la extensión del océano. Un pequeño bote, navegando en la espesa neblina, oculto en la oscuridad de la noche, se aproxima a una goleta en el Pacífico Norte. A una distancia que solo permite observar una silueta incierta e irreconocible; la tripulación se convierte en un testigo de una voz inhumana que emerge del bote para narrar una historia perturbadora. A partir de ese instante, la historia nos va llevando a sumergirnos en un misterio tras otro para hacernos saber del horror sin fin.
Podemos pensar que la extraña criatura del relato, una especie de fungosidad semi-humana, tiene su antecedente en Los botes del Glen Carrig, también del mismo autor, donde se anticipan las deidades tentaculares y oceánicas de H.P. Lovecraft. Mediante avanza la lectura, sentimos el misterio y terror, nos permite creer en esa serie de extraños monstruos que se extiende a nuestro alrededor.
Un juguete para Juliette.
Cuento de terror escrito por Robert Bloch, publicado en 1967 en la antología de ciencia ficción del escritor Harlan Ellison: Visiones Peligrosas.
Dicho relato parte de una imagen candorosa, una bonita joven, apenas una niña que se despierta en su habitación de espejos, lentamente se convierte asombrosamente e inesperadamente en una pequeña práctica de sadismo y perversión. Y tras este sorprendente giro, el relato da una vuelta de más y presenta un final inesperado.
Bloch decidió llevar la figura de Jack a un futuro lejano y confrontar a este sádico ¿justiciero? ¿Psicópata? Y por supuesto, todos sabemos a quién nos estamos refiriendo. Con un símbolo sadiano, una Juliette heredera del personaje creado por el que algunos denominan "el divino marqués" Es una adecuada exploración de hasta dónde y cuándo los límites del placer erótico se convierten en patología. La perversión del concepto de que si el paraíso de un sádico es la compañía de un masoquista, y si el infierno puede ser el encuentro entre dos sádicos. No es mala idea para un relato de este tipo y muestra bien que el cuento de terror constituye un óptimo vehículo de exploración de las particularidades humanas, por muy extremas que estas sean.
El tren de la carne de medianoche.
Relato de terror escrito por Clive Barker, publicado en 1984 en la antología Libros de sangre, lo cual representa lo mejor de la literatura de horror de las últimas décadas.
Leon Kaufman, es uno de esos soñadores que llegan a Nueva York para poder encontrar el tan anhelado “palacio de los placeres” De madrugada, aquel hombre descubre en el subterráneo, el destino de aquellas personas desaparecidas sin dejar rastro, masacradas sin piedad por un asesino de traje gris con pinta de carnicero, que les cuelga cual reses del techo de los vagones. Siendo él quien termina convirtiéndose en el realizador de una tarea sagrada. Toma su lugar que le ha sido destinado para cumplir con las exigencias de una horda de clientes desdentados.
Dicho relato sucede en una ciudad que vive de leyendas urbanas y míticas. La tierra prometida para muchos. El suburbano, la parte importante de dicha metrópolis que nadie es capaz de conocerlo por completo, y lo desconocido se convierte en fascinante para producir temor. Escenarios de viejos vagones chirriantes, andenes solitarios a altas horas de la noche, con momentos elegantes y sangrientos. Una historia estremecedora que se detona por una anécdota común: quedarse dormido en el metro.
El enebro.
Cuento largo de una selección de varios para Casas sin puertas escrito por el novelista Peter Straub en 1990. Un relato de los grandes del género, abandonando la temática principal del origen sobrenatural de los cuentos de esta colección, para centrarse en otro tipo de temática.
Un niño que va al cine donde conoce a un hombre bastante simpático, el cual se sienta a su lado para entablar una charla casual y tomarle la mano sin un aparente daño, sin embargo, este le obliga a hacerle cosas. Con tan solo siete años, no logra entender realmente lo que está pasando, ni nota del abuso al que está siendo sometido.
Una impecable narración, que lleva al lector de la mano hasta la puerta del terror, que una vez del otro lado, al decidir atravesar queda horrorizado y atrapado con una historia bastante perturbadora. El autor descorre el velo del mundo para mostrarnos los detalles insólitos y a veces crueles, del mundo; esos mismos que se ocultan y que habitan como los fantasmas de nuestra propia imaginación.
Peter Straub da prueba de la maestría de su poder para ver esos momentos que nos evocan a lo más íntimo de nuestra propia personalidad.
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